Me llamo Jerónimo Delgado, tengo cincuenta años de edad, llevo en esto de los zapatos unos cuanto años, los suficientes como para saber de lo que hablo. Mi primer contacto con este mundo fue en la zapatería de mi suegro, José Jiménez Calle, (hoy estará reparándoles las chanclas a nuestro padre celestial) su saber en esto de la zapatería provenía de Sevilla de una familia donde había la única zapatería de España, entre otras anécdotas el contaba orgulloso que S.S. el Rey fue a conocerla.

A partir de ese momento fue cuando decidí montar mi propia zapatería, en la cual estuve once largos años luchando para mantenerla, pero el destino y las circunstancias me obligaron a cerrar. El Destino fue el que me llevo a parar a la casa de Avero,
familia de zapateros de varias generaciones, en la cual fui discípulo de su hijo, máximo heredero del tesón, buen hacer y actitud de un profesional como pocos.

De él, he recogido lo mejor de un profesional excepcional, sumado a mi gran experiencia en el sector, creo que de reparar calzado debo de entender algo. Claro está que como en todas las profesiones siempre hay alguien por encima y por debajo tuyo esperando ascender, o en su defecto descender, yo creo encontrarme en ascenso.

La gama de forrados que hay expuestos en mi Página Web son fruto de horas de dedicación, esfuerzo y ganas de ver las caras de felicidad de mis clientas.